De vez en cuando todas las cosas cambian a mi alrededor, corro los muebles, los espacios adquieren una nueva función y dejo de ser alguien que lee y mira y me convierto en algo que más bien rompe y cree estar haciendo algo, quiere creer. No sé si hay un motivo. ¡Que el que pueda entender que entienda!
Va todo sobre el suelo, tierra o madera, da igual. Es plano. Hay como una especie de estancamiento. No sé qué pasó, al menos eso parece desde esta perspectiva. Pero sin problemas podría ser un falso estancamiento. Por ahí la zona es así. Todo venía demasiado rápido y los detalles fueron surgiendo a medida que ganaba lentitud. No aguanté más estar quieto, así que empezó el viaje. Me rapé la cabeza pero me dejé crecer la barba. A veces algunos me acompañan, otras veces estoy solo. Si me acompañan, estamos los dos solos, no es momento de estar acompañado. Pero capaz que los otros ni siquiera se dieron cuenta de dónde se metieron, y tal vez no lo hagan nunca.
En el desierto hay dos animales que pelean. Uno es un gallo, dorado, no sé cómo llegó ahí. En algunas culturas el gallo o los pájaros en general son enviados de los dioses, mensajeros, cadetes. El otro es una serpiente. Conté cada una de sus escamas: son mil quinientos ochenta y cuatro. Las conozco como si las hubiera dibujado. En algunas culturas, las serpientes son símbolo de muerte pero también de inmortalidad. La serpiente y el gallo se están peleando, tienen para rato. No sé qué se debaten pero debe tener algo que ver con lo anterior, los dioses, la inmortalidad. Están en el medio del círculo y todo parece ser circular acá.
La música del desierto requiere de un humor especial: éste. Es un camino de ida aunque se corre el riesgo también de no llegar a ningún lado. Es circular, en tanto que da círculos sobre sí misma, y se pierde, y se marea. A veces pareciera encontrar un camino que la lleve lejos del desierto, pero vuelve a girar. La luz es tan fuerte que da calor. Se acercan las tres de la mañana. El ambiente está cargado de humo, humedad o algo que sofoca, algo que rodea y es asfixiante, es claustrofóbico al tacto, al oído y al olfato. Por mi nariz pasaron alcohol, lavandina, tinta, pintura, acetona y cigarrillo. Es un mundo que creé yo, moviendo los muebles, recortando cosas, tocando la música del desierto. Ya me duelen los dedos, aún no se llenaron de callos y ampollas pero no creo que tarde. Los pedazos se hacen más chicos y al final se vuelven polvo y se meten en todos lados, en los libros, en el espacio que hay entre los dedos, en la planta de los pies, a partir de donde son llevados a otra parte de la casa. Y la noche avanza pero es siempre de día. Afuera pareció que llovía pero no es tan importante porque en realidad estamos en un desierto. Ahí en el medio hay algo. ¡Es una trampa! Lo sé. Me río. Todo es una trampa. Parece que de ahí viene la música. Un tipo sale, primero es un borrón negro y luego se acerca y me habla, no entiendo lo que dice. Las colas de zorro sirven para prender fuego, pero ¡cuidado! que prenden muy rápido, podés prenderte vos fuego, porque no se prenden es como que explotan en realidad. Vení, vení.
- Mentira, una vez lo hice, de chico. No explotan, se prenden fuego rápido pero no dura nada, porque es muy inflamable pero no es mucho y todo lo que en él hay de combustible combustiona demasiado rápido.
Vení, vamos. Están adentro, todos listos. Van a empezar.
- ¿Recién ahora?
Ya es la segunda vuelta. Empezaron sin vos, pero estás a tiempo todavía.
- La segunda...
Vamos, no hagas tanto drama, la primera es siempre de ensayo, ahora viene lo bueno. Vamos, que todos tienen ganas de verte. Qué bueno que pudiste encontrar el camino, pensábamos que te ibas a perder y tardabas tanto que nos íbamos a quedar dormidos, pero en vez de eso empezamos y justo llegaste, te vimos de lejos.
Vení...
Lo sigo adentro. El ruido me golpea en la cara y sigue de largo hacia el exterior, libre y listo para correr kilómetros antes de debilitarse definitivamente. Cuando estoy cerrando la puerta veo la luna, que es lo único que se puede ver. No sabría decir qué color tiene, pero no alcanza a iluminar nada. Y sigue pareciendo de día.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario