Creo que fue la primera persona de la que me enamoré. Aunque a veces se me ocurre que nunca estuve enamorado ni podría estarlo. Tal vez haya sido la primera persona de la que me enamoré, pero nunca supe nada de ella. En ese sentido, tal vez fuera el amor más puro que pueda esperarse. Pero la realidad es que no creo demasiado en todas estas cosas. Digamos, simplemente, que siempre sentimos algo, siempre pasó algo; aún ahora, cuando ni se nos ocurriría intentar algo. No hay necesidad de eso. Y los pequeños últimos acercamientos fueron molestos para mi. Puede que sea egoísta, pero hay demasiadas cosas en el aire y tomarse el trabajo de ordenarlas y bajarlas a la tierra es fastidioso. Y esos fantasmas inevitablemente aparecen si nos cruzamos. Y después estoy toda la semana pensando y pensando en eso, volviendo, recreando, abriendo y cerrando, los movimientos de la mente no paran y dan ganas de pegarse un tiro para poder dormir un poco. Es un conjunto de pensamientos estériles, porque ya decidí hace rato que nada iba a pasar. Por cómo soy yo; por cómo es ella.
Me alcanzaste y me pediste que te abrace... Hace una semana estaba todo mal, pero hoy venís como si nada o todo hubiera pasado y me pedís que te abrace, como siempre. No sé de qué se trata esto pero lo hago igual. Te vas. Probablemente odiás que nuestra relación sea mala. Yo también. Y siempre sos la primera en ponerte frente a mi. Nunca te vi enojada conmigo ni con nadie, nunca te burlaste de mi, nunca me despreciaste, nunca me ignoraste. Y todas esas cosas que todos me decían, el cómo eras, el qué hacías, yo nunca lo vi ni tuve indicios de eso más que los que todos me daban. Está bien, todos tenemos cosas buenas y malas. Pero vos, frente a mi, escondiste todo aquello que creías que me iba a desagradar, y lo hiciste muy bien. Un esfuerzo que no hiciste ni por tus mejores amigos. Yo no me di cuenta o no sabía qué hacer con eso y es todavía una pieza que estoy seguro de que encaja pero jamás vi encajada.
Ya está, perdón por todo esto. El mes que viene, seguramente, todo quede atrás, guardado en cajas junto a ideas tontas de qué es el bien y el mal, algunos discos y libros, las estupideces que hice y que escribí, las cosas que no me animé a hacer, las vueltas que di y tus esperas, los amigos, esas cosas de pendejos -que seguimos siendo-, los susurros, los balbuceos en otros idiomas, la certeza de que algo andaba mal... todo atrás, excepto el recuerdo del tiempo y del no tiempo.
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A los postres las vidas se saludaban y se iban a sus ocupaciones, y en la mesa quedaban solamente pedacitos sueltos de la muerte.
ResponderEliminarmi preferido(pero es algo qe seguramente podrías suponer). muy... cuando encuentre las palabras te lo digo :)
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